10/07/09

CIENCIA, PROTOCIENCIA Y SEUDOCIENCIA



Gonzalo Duque-Escobar

Creo conveniente hacer alguna alusión a un hecho aparentemente poco trascendental, pero de implicaciones no deseables en un país confesional y de corte absolutamente premoderno, en el que valen más las impresiones que los argumentos y las formas que las ideas: es que no deben prosperar los aires inquisidores y poner en duda la ya larga y fructífera labor de varios lustros a cargo de los compañeros de ASAFI, por haber dado paso a una conferencia sin propósitos mercantiles y en espacios reconocidos como propios de la astronomía, para abordar una temática de “otros saberes” afines a la protociencia, sin dogmatismo ni fanatismo y con la manifiesta intensión de abrir un conocimiento al examen riguroso de la experimentación y discusión científica. Hacerlo así en nuestros escenarios, no significa abrir caminos a los seudocientíficos que han inficionado nuestra cultura, ya como mercaderes o al servicio de quienes trafican con la miseria humana al amparo de su ignorancia.

Para empezar, al igual que ocurre hoy con la astronomía cuyos orígenes pasan a confundirse con la astrología, en el transcurso de los comienzos de la época moderna, la actual química no es otra que la propia evolución de la alquimia, y por lo tanto es valido hacer de una y otra materia de estudio y confrontación para quienes mantengamos el interés en la historia de la ciencia. Igualmente, vale la pena recordar que en 1629 Kepler inventa la ciencia ficción con un cuento del viaje a la Luna, describiendo la velocidad de escape, la ingravidez a mitad de camino y las leyes de la física de entonces, no propiamente para fines poco nobles y profanos como el de los seudocientíficos.

En la historia de la ciencia, la astrología como la alquimia fueron antiguas prácticas protocientíficas y disciplinas filosóficas que combinaron elementos de la ciencia, la técnica, el arte y la filosofía, pero evolucionaron al admitir para su desarrollo la falsabilidad y mantener el carácter propositito de sus teorías. El término protociencia se define como un conocimiento que alude a una nueva área de esfuerzo científico en proceso de consolidación, tal cual lo fueron en su momento éstas, y lo son ahora la teoría de cuerdas y las branas de la supuesta undécima dimensión, o también la hipotética energía oscura que aceleraría la expansión ya observada del Universo.

Para no tener que ir lejos, si alguien no ha ganado el Nóbel de física ha sido Stephen Hawking, simple y llanamente por ocuparse de asuntos no comprobados, corriendo con esa suerte al ocuparse de la cosmología en el estado de seudociencia, con la misma suerte de Albert Einstein quien tampoco recibió su Nóbel por la Teoría de la Relatividad, dado que esta no tenía soporte experimental como sí su trabajo sobre el efecto fotoeléctrico galardonado en 1921. En definitiva, como reza una sabia enseñanza: no le temíais a la luz del conocimiento porque ella te libera de las cadenas de la ignorancia.

Ed. Circular RAC 523. Desde el OAM,
http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales/

Imagen: “Lección de Anatomía” por Michiel Jansz van Mierevelt (1617), en: http://arboldemedicina.blogspot.com

LA ASTRONOMÍA EN COLOMBIA: PERFIL HISTÓRICO




Por: Gonzalo Duque Escobar


1. DE LOS MUISCAS A LA COLONIA

Si hubo algún desarrollo, entre todas las culturas precolombinas de Colombia se destaca la cultura muisca, dado que sólo en el Altiplano Cundiboyacense se desarrolló un mercado. Con el desarrollo de la agricultura se evalúa el de los calendarios, pues éstos están en la base de toda civilización. Entre sus deidades están Chiminigagua, Xue y Chía, que en su orden representan el propio origen del Universo, el Sol y la Luna, además de Bachué (madre del género humano) y Bochica (principio del bien). Según la Calendárica de los Muiscas, obra de J.D. Duquense de La Madrid, 150 años después de la conquista, el calendario muisca poseía una base jeroglífica con reglas para medir el tiempo, y una tabla de años y símbolos para los siglos. El año de 354 días era de base lunar, y se dividía en 12 meses.

No obstante, a pesar de lo anterior y de los desarrollos en la importante estatuaria de la cultura de San Agustín, Huila, y del significado de los emplazamientos agustinianos, según Jorge Arias de Greiff dice, no existe registro alguno de un saber que permita hablar de “historia de la ciencia precolombina”.

En 1492, la hazaña de Cristóbal Colón presenta un gran desafío para la Navegación y la Cartografía. Con la aparición de las carabelas, se alejan los navegantes de los mares para entrar a la inmensidad de los océanos, donde no es viable la navegación por cabotaje. Se aprovechan las corrientes oceánicas, mismas que de regreso traen maderas desconocidas a las costas africanas y europeas anunciando tierras del otro lado, e invitando a lanzarse arriba del trópico de Cáncer; pero la deriva de la carabela a causa de la extensa corriente, lleva a Colón unos 18 grados abajo, llegando al Caribe. Más aún, sabiéndose evaluar la latitud observada en la altura de la Polar, para la época no se podía estimar la longitud necesaria para obtener la distancia a un puerto como Cádiz.

Por lo tanto, frente a las nuevas exigencias para la navegación, en adelante se erigirán los observatorios, se capacitará a los marinos en astronomía y se elaborarán efemérides precisas, para soportar la expansión de los mercados entrando por los océanos. Así y todo, no habiéndose inventado el reloj móvil para las observaciones desde las embarcaciones en movimiento -el cronómetro- , el puntero para el navegante es la Luna, astro de complejos y muy lentos movimientos para los cuales falta una teoría, la que sólo se hará posible después de la Teoría de Newton con los desarrollos de la mecánica celeste. Si bien la Casa de la Contratación de Sevilla es la primera institución oficial creada el año de 1503 para el conocimiento de los saberes náuticos, donde se empieza a calificar a los pilotos navales en el arte de la navegación oceánica, y el Real Observatorio de Greenwich se crea en 1675 por el Rey Carlos II, el invento del cronómetro por Harrison llega apenas en 1726: sextante, cronómetro y efemérides, serán más tarde el instrumento de navegantes y exploradores para las rutas comerciales en los albores de la revolución industrial.

Entrando a esta América, en 1704 el Padre Louis Feuillee, perito hidrógrafo de origen francés, levanta la bahía de Santa Marta y le da latitud. Observa además, en compañía de Couplet, el eclipse lunar del 3 de Agosto de 1704; en 1705 levanta en planos el Castillo de San Felipe de Barajas de Cartagena de Indias y en 1711 explora las costas de Perú y Chile. Don Juan de Herrera y Sotomayor, gobernador del castillo e ingeniero de fortificaciones del virreinato, observó seis eclipses de Luna y varias emersiones de los satélites galileanos entre 1719 y 1726; además determinó la latitud de Cartagena y de Panamá. Con esta información, desde París y desde Greenwich, Edmond Cassini y Giovanni Halley obtienen por separado la Longitud de Cartagena de Indias.

Después de Felipe V quien crea la Armada Real en 1719 y el Observatorio de Cádiz en 1717, llegan Fernando VII y Carlos III. Continúa Carlos IV, quien pierde la Armada al mando del almirante británico Horatio Nelson, con el preámbulo en San Vicente y con la derrota definitiva en Trafalgar (1805). El Rey Carlos III creyó que la ilustración debía traer prosperidad a los súbditos de España, y para el efecto privilegiando los intereses de los comerciantes, buscó un Estado fuerte y eficiente. Contrariamente, Carlos IV hace la contrarreforma en favor de los intereses de los terratenientes, y con ella acentúa el feudalismo aboliendo las libertades otorgadas a los poblados y limitando los derechos a los burgueses.

Según Jorge Arias de Greiff, aunque en la Nueva Granada el criollismo logró frustrar los avances del Estado y la posibilidad de modernizar la economía, las luces del siglo XVIII entraron para abrir el camino a los siglos XIX y XX. Con la reconstrucción borbónica de España, para la política española del siglo XVIII, América debe ser un proyecto rentable y autoabastecido, y auto-defendible. Sus recursos deben ser conocidos, estudiados y comercializados. Para el efecto, se crean tres Expediciones Botánicas: la del Perú (1777), la de La Nueva España (1785) y la de La Nueva Granada (1783). Ésta tercera, encomendada a José Celestino Mutis.

En 1770 la Armada Real despliega una enorme actividad de reconocimiento hidrográfico y costero en América. Así en 1790, con la expedición del napolitano Malaspina al servicio de España, se determinan varias posiciones astronómicas en el Pacífico colombo- ecuatoriano. Simultáneamente, la expedición Hidalgo entra al Caribe, levanta las Antillas y 30 puntos de la costa de Colombia y Panamá. Pero con el desastre naval de la Real Armada en 1805, fecha en la que iniciará el Sabio Caldas como astrónomo del virreinato de la Nueva Granada, aquella interrumpe 15 años de labores continuas.


2. FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS (1768-1816).

El prócer de la independencia nace en Popayán, donde estudia con José Félix Retrepo; se traslada a Bogotá, se gradúa bachiller en jurisprudencia y se dedica al comercio entre ambos lugares, para lo que cruza valles y páramos entre los poblados de relevancia de la época. Por su espíritu investigador, se hace a literatura e instrumentos de medida, como barómetro y termómetro, y aparatos astronómicos. Después de haber determinado la latitud de Popayán y haber hecho observaciones sistemáticas de alturas con barómetro, en 1797 Caldas hace trabajos cartográficos por triangulación topográfica y determinaciones de latitudes en lugares recurriendo a observaciones astronómicas, como las que sirvieron a A. Humboldt y A. Olmant para elaborar el mapa del río Magdalena.

El 22 de Diciembre de 1898, F. J. de Caldas observa la ocultación del primer satélite galileano y en 1800 se dedica a la botánica, habiendo desarrollado su método del cálculo de las alturas en función de la variación del punto de ebullición del agua.

En 1800, el naturalista alemán Alejandro Humboldt (1767-1835) llega a tierras de Venezuela y Trinidad, determina latitudes y longitudes en varios lugares de los llanos colombo- venezolanos, viaja luego a la Habana, regresa a la Nueva Granada, e igualmente determina las coordenadas del Fuerte San Felipe en Cartagena de Indias y observa el eclipse de luna del 29 de Marzo en Barú, para tomar el camino del Río Magdalena, entrar a Santa Fé de Bogotá, regresar al Tolima, y por el Quindío, cruzar la cordillera Central colombiana rumbo a Popayán, Quito, Guayaquil y Lima.

Humboldt le recomienda a J.C. Mutis ocupar a F.J. de Caldas como Astrónomo en el Observatorio que se construirá en Santa Fé, según diseño de Fray Domingo Pertrés inspirado en los observatorios astronómicos de París y Greenwich, mientras Caldas viaja por su lado a Quito para entrevistarse con Humboldt y allí se entera de la importante obra.

Se vincula Francisco José de Caldas a la Expedición Botánica y como tal recorre el norte del Ecuador. En 1805 regresa a Santa Fé, portando además del valioso herbario, equipos astronómicos para inaugurar y poner en marcha el Observatorio Astronómico cuya construcción se había iniciado en 1803. Trae Caldas instrumentos como el cuarto de círculo de Bird y el péndulo de Graham, útiles para añadir a la lista de los equipo guardados por Mutis durante 20 años.

A partir de 1805, América cuenta ya con un Observatorio Astronómico, el primer observatorio al frente del cual ejerce como Astrónomo Francisco José de Caldas, quien desde allí obtiene la latitud del histórico lugar de observación, estimándola en 4º 36’ 06”; también determina la altitud de Bogotá y por observación, desde el Observatorio Astronómico, la del Nevado del Tolima. Además hace observaciones meteorológicas, de eclipses y de emersiones e inmersiones de satélites referidas al Meridiano de Bogotá y, finalmente, otras observaciones para concluir con la refacción de los almanaques de 1811 y 1812.

Vienen los sucesos de La Independencia y se involucra Caldas en los del 20 de Julio de 1810, como subdirector del Diario Político. Posteriormente, después de la guerra civil entre los federalistas (Caldas lo es) y los centralistas (como lo es Antonio Nariño), cuando Caldas debe refugiarse en Antioquia, aparece la insurrección de Bolívar al servicio de las provincias unidas y, tras el saqueo y los destrozos ocasionados a Santa Fé y la capitulación, regresa a esta ciudad.

Con las acciones del Rey Fernando VII contra Caracas y Santa Fé, en 1816 el ejército de la reconquista al mando del Pacificador Pablo Morillo toma a Cartagena y se traslada a Santa Fé, mientras Juan Sámano que viene de Quito y avanza por el occidente, captura a Caldas, lo lleva a Popayán y de allí a Santa Fé, donde es sacrificado el 28 de Octubre de 1816. Entre tanto por orden del militar pacificador, el Observatorio Astronómico queda en manos del alcalde Benedicto Domínguez, y se publica la lista de libros secuestrados a Francisco José de Caldas y los faltantes para que la gente los retorne.

Entra en la escena José María Lanz (Joseph) nacido en Campeche en 1764, quien viaja luego a España y Francia donde estudia ciencias naturales. En 1871 entra a la Academia de Guardias de Cádiz, institución perteneciente a la Armada Real, donde destaca en ciencias. Como miembro de ésta, participa en campañas por Cuba y México, y trabaja en el Atlas Marítimo hasta 1788, en el Observatorio de Cádiz y en los astilleros del Norte de España. El Real Observatorio de Cádiz era uno de los observatorios astronómicos más avanzados de la época. Retirado J. M. Lanz en 1794, pasa a Francia donde se dedica al estudio y a la enseñanza, se hace coautor de un texto inédito de cálculo diferencial y en 1808 publica un ensayo sobre la comprensión de las máquinas.

Vive Lanz en París con Boussingault, de quien recibe sendos barómetros de Fortín y cronómetros de Breguet para utilizarlos en la Carta Geográfica de la Gran Colombia, objeto del llamado Proyecto Zea conformado por Rivero (director), Boussingault, Roulin, Bourdon y Goudot y Lanz, siendo entonces Santander el Vicepresidente de la nueva república. Después de la liberación de la Nueva Granada en agosto de 1819, Bolívar había nombrado al general Francisco de Paula Santander vicepresidente de la Nueva Granada. Ya en Santa Fé de Bogotá, Lanz recibe el Observatorio Astronómico: en su inventario no aparecen el cuarto de círculo ni el péndulo que Caldas trajo de Ecuador, aunque Jean Baptiste Boussingault afirma haberlos visto en el Observatorio Astronómico en 1823, al lado del telescopio reflector donado por el Rey de España.

En 1824 se inaugura el Museo de Historia Natural con la Escuela de Minas adjunta, e inicia el proyecto. La sede del primero es la Casa de la Botánica de Mutis, en cuyo solar está el Observatorio Astronómico. En 1827 se entrega el trabajo “Atlas de la Gran Colombia” en 12 planchas para los 12 departamentos: Istmo, Magdalena, Zulia, Guayaquil, Aznay, Venezuela, Apure, Orinoco y Maturín, Cundinamarca, Boyacá, Cauca y Ecuador; además, un mapa general. Según Jorge Arias de Greiff, las fuentes del Atlas de la Gran Colombia son las publicaciones del Depósito Hidrográfico de Madrid, el Atlas de Humboldt, los mapas de Maldonado, Caldas, Talledo y Anguiano, y los mapas publicados en Londres en 1811 y 1819, por Arrowsmith.

El Vicepresidente Francisco de Paula Santander, en sus propósitos educativos toma el plan de la Universidad Pública de la propuesta de Moreno y Escandón. Así con la Ley del 18 de Marzo de 1826, se crea la Universidad Central y también la Academia Nacional. Francisco de Paula Santander designa como miembros de la Academia Nacional a Pedro Acevedo, Vicente Azuero, Andrés Bello, José María del Castillo y Rada, Benedicto Domínguez, José Fernández Madrid, Pedro Gual, Joseph Lanz, Cristóbal Mendoza, José Joaquín Olmedo, Santiago Pérez de Valencia y Arrollo, Manuel Benito Rebollo, José Félix de Restrepo, José Rafael Revenga, José María Salazar, Francisco Soto, Mariano de Talavera, Jerónimo Torres, Estanislao Vergara y Francisco Javier Yanes. Esto es, con lo más granado de la intelectualidad, las artes, la ciencia y la política de entonces, crea Santander la Academia Nacional.

Al llegar Simón Bolívar del sur, todo el proyecto de Santander se derrumba, pues el prócer recelaba del modelo constitucionalista de EE.UU., nación que apoyaba estas acciones de modernidad y liberalismo propias de un régimen soportado en un parlamento de base civil conforme a las ideas renovadoras de la revolución francesa, y que tanto incomodaban a los absolutistas identificados con los intereses de las empresas terratenientes. Así este proyecto de educación y ciencia, deberá esperar hasta 1832 cuando en el segundo régimen de Santander se reorganiza por decreto la Academia Nacional con nuevos nombres, entre ellos Joaquín Acosta, Rufino Cuervo, Juan María Céspedes, Lino de Pombo y José María Triana.

Si la primera empresa para la consolidación de la naciente república fue la del proyecto educativo de Santander, iniciado con las reformas de 1826, la segunda es la Comisión Corográfica de Colombia encomendada al geógrafo e ingeniero militar Agustín Codazzi, quien tenía la misión de levantar la carta geográfica general del país y elaborar los mapas de cada una de sus provincias. Nace así en 1849 la Misión Corográfica para describir e inventariar los recursos, y el soporte de los registros espaciales lo obtiene de las fiables diferencias de longitud y de las latitudes obtenidas por Francisco José de Caldas, Joaquín Francisco Fidalgo y Alexander Humboldt. Es evidente que estas actividades Astronómicas ya no tienen la demanda de antes, cuando la inmensidad de los territorios lo exigía a los navegantes y colonizadores en épocas del descubrimiento y de los bastos imperios a colonizar.

En la cartografía de Antioquia y en su prospección minera y geológica, sobresalieron Tyrrel Moore y el capitán de ingenieros Carl von Greiff, mientras en el registro de las cumbres del sur de Colombia y el levantamiento del oriente del país, los geólogos Reiss y Stübel. La figura principal en la cartografía es su director, el coronel Agustín Codazzi, quien ha elaborado un extraordinario trabajo geográfico en Venezuela, y luego recorre Colombia durante dos lustros para que su trabajo inconcluso lo culminen algunos miembros de la propia Misión Corográfica.

El Colegio Militar (1848) y el Cuerpo Central de Ingenieros del Estado (1866), según Jorge Arias de Greiff, ponen en evidencia: el interés de los criollos del radicalismo por conocer la patria y una demanda social que explica el surgimiento de los primeros atisbos de instituciones. En 1827 el Observatorio Astronómico se encomienda a Benito Osorio. En 1928 se anexa aquel al Museo de Historia Natural, y en 1829 la dirección del Museo y del Observatorio pasan a Benedicto Domínguez, hasta 1832 cuando la dirección de uno y otro, y del Laboratorio Químico, pasan a Joaquín Acosta hasta el año de 1837. Durante la anterior década las observaciones meteorológicas han sido el objetivo del Observatorio Astronómico.

Desde 1840 hasta 1848, año en que se anexa el Observatorio al Colegio Militar, la dirección del Observatorio había sido encomendada a Francisco Javier Matiz. En el Colegio Militar, obra de Tomás Cipriano de Mosquera, se preparan Ingenieros Militares y Civiles, y de él salen personajes como Cornelio Borda y Don Indalecio Liévano. Pero en 1854, durante el gobierno de José María Melo en el que se da la imposición de medidas librecambistas en la República, se cierra el Observatorio Astronómico quedando en el abandono y encomendándosele su vigilancia a un artista.

De 1859 a 1860 Cornelio Borda ejerce la Dirección del Observatorio; en 1862 Indalecio Liévano retoma su dirección. También en 1866 repite Liévano, quien con José María González Benito crea el Cuerpo de Ingenieros del Estado al cual adscriben el Observatorio Astronómico para que retome además de la meteorología, la práctica de las observaciones de las ocultaciones, como también el cálculo de las alturas. En abril de 1867 después de clausurado el Congreso, designado en el poder de Santos Acosta y desatada la guerra civil, el Observatorio Astronómico funciona como cárcel del Estado para Tomás Cipriano de Mosquera, hasta el mes de noviembre. En el período se cancela el Colegio Militar, y docentes, alumnos y presupuesto pasan a la Universidad Nacional de Colombia, institución creada por la Ley del 22 de septiembre de 1867.

Ahora el Observatorio Astronómico se adscribe a la Universidad Nacional de Colombia y se le encomienda a José María González Benito, quien relaciona el centro con astrónomos de renombre y logra su dotación con instrumentos para aplicarlos al estudio riguroso de los astros, además de transferirle el contacto a la Escuela de Ingeniería, y con ella a la Sociedad Colombiana de Ingenieros. Así, al preparar en la astronomía a los ingenieros civiles de la Escuela, ellos aportarán durante su ejercicio profesional información útil para la elaboración del mapa del país, empresa aún por desarrollar. De otro lado el propio Observatorio Astronómico se alimenta con el espacio académico que abre la Escuela a la enseñanza de la astronomía matemática y de la dinámica.


3. JOSÉ MARÍA GONZÁLEZ BENITO (1843-1903).

José María González Benito nace en Zipaquirá, donde trabaja con don Manuel Ponce en el levantamiento topográfico de las salinas y pueblos vecinos, y de él aprende el cálculo diferencial e integral cuando la educación era un asunto de relaciones personales antes que de la enseñanza formal. Dice Jorge Arias de Greiff que González Benito, ya como ayudante de Indalecio Liévano contribuye al trazado del ferrocarril de Zipaquirá a Nemocón. Posteriormente se traslada a Anolaima y ganando interés por la geología y la paleontología recorre la cordillera de Sumapaz hasta Tunja.

En 1862 Liévano lo emplea como su ayudante en el Observatorio durante un año, tiempo suficiente para que sume a sus intereses los de la astronomía y meteorología; entonces en 1864 se traslada a Europa donde conoce a Leverrier y a Bousingault como conferencistas, tomando más entusiasmo por la mineralogía y la astronomía, y consolidándose como una de las mentes más estructuradas de los albores de nuestra historia científica.

Regresa por tercera vez, José María González, al lado de Indalecio Liévano quien por segunda ocasión lo vincula al Observatorio Astronómico. Además recibe el título de Ingeniero en 1866 y luego entra a conformar la Oficina Central del Cuerpo de Ingenieros por llamado del poder ejecutivo de la época. También en 1868 se le nombra profesor de meteorología y astronomía en la Universidad Nacional, recibiendo del rector Manuel Ancízar el cargo de Director del Observatorio Astronómico, en el que dura poco ya que retorna a Zipaquirá para terminar los trabajos anteriores.

Después de producir una carta geográfica de la sabana y la altiplanicie de Bogotá, en 1871 retorna a la Universidad Nacional como profesor de geología y paleontología, y de ahí al Observatorio Astronómico por tercera vez asumiendo las cátedras de astronomía y meteorología. Entre sus alumnos están Francisco Montoya, Modesto Garcés, Ruperto Ferreira y Enrique Morales.

Trabajó José María González Benito con instrumentos suyos y de Indalecio Liévano en el Observatorio Astronómico sin cobrar sueldo, lo que, según dice Jorge Arias de Greiff, le hizo ganar recelos y provocó su retiro en 1872. Ya desde su casa observa lluvias de estrellas que reporta a Europa y por cuarta vez se le nombra por decreto del ejecutivo Director del Observatorio, como también profesor de astronomía y geodesia de la Escuela de Ingeniería.

Viajando a Europa como Cónsul, lo sucede Luís Lleras Triana en la Dirección del Observatorio, hasta el año de 1876. Este último morirá en la guerra de 1876 pero dejará un proyecto para instalar un ecuatorial y una cúpula giratoria en el Observatorio, y una recomendación sobre el instrumento meridiano y el péndulo sideral. También Lleras Triana, quien traduce la geometría de Legendré, pensaba intensificar el uso del sextante y del cronómetro por los ingenieros para la confección de nuestras cartas geográficas.


En 1875 regresa Jesús María González Benito al país como miembro acreditado de la "Royal Astronomical Society", y el Estado le compra un instrumento ecuatorial adaptado a la latitud de Bogotá, un anteojo de pasos meridianos, un teodolito astronómico, un anteojo de 5 ½ pies de distancia focal con montura altacimutal, y un espectroscopio de prismas. Además, se le encomienda la construcción de la cúpula giratoria sobre la escalera, concebida antes por Luís Lleras Triana.

En 1880 y por quinta vez vuelve al Observatorio Astronómico González Benito como su Director, con Ruperto Ferreira como su Subdirector. Reorganizan ambos el centro y aumentan su dotación en momentos en que el ambiente nacional es de interés por la ciencia, según se desprende de la conmemoración que se hace de la casa en que habitó Francisco José de Caldas y de la remodelación del edificio del Observatorio Astronómico.

Gracias a González Benito, en 1881 el Observatorio Astronómico cuenta con cúpula giratoria, un refractor de 16 cm y una estación meteorológica completa. Ese año al Observatorio se le designa una zona para la observación sistemática entre los paralelos 40º y 55º, con declinación norte, y por intermedio del reconocido Director se participa en la unificación del manejo de la hora, asunto del cual tratará el Congreso Mundial de Washington en 1884, durante el cual se adopta como "Meridiano Cero" el de Greenwich.

Aparece ahora Abelardo Ramos, director de la revista Anales de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, para atacar a González Benito y con ello lograr que no se le renueve el contrato como Director del Observatorio. Para el cargo propone al brillante joven Julio Garavito Armero, su alumno y quien se desempeña como profesor de ingeniería y geodesia en la Escuela de Ingeniería. Es que Abelardo Ramos proviene de la Escuela Americana, tiene una visión utilitarista de la profesión y encuentra en González Benito un personaje incómodo, propio del renacimiento y que no se ajusta al prototipo profesional del ingeniero “moderno” que de astronomía sólo debe conocer los requerimientos de la cartografía sin distraerse en manchas solares, en lluvias de estrellas y en colas de cometas.

Refugiado en su casa ubicada en el parque de los Mártires, González Benito construye allí un reconocido observatorio, equipado con un telescopio de 9,5 cm de diámetro y 1,65 cm de distancia focal, sobre montura ecuatorial. Luego, González Benito es presentado por Camilo Flammarion y Bouquet de la Grye a la Sociedad Astronómica de Francia haciéndose miembro de la misma en 1893 en calidad de Miembro Fundador.

Pasada la Guerra de los Mil Días en 1903 González Benito propone la creación del Instituto de Colombia, reuniendo las Academias de Matemáticas, Ciencias Naturales y Ciencia Morales y Políticas; y muere ese mismo año a los 60 años de edad, un día antes de la inauguración del nuevo Instituto.

La Sociedad Colombiana de Ingenieros se había instalado en 1867 cuando su primer presidente, Abelardo Ramos, objetaba asignaturas como elementos de astronomía y geodesia por contemplar el término elementos, y en su defecto reclama una astronomía práctica para que los ingenieros contribuyan a las posiciones geográficas con la debida exactitud y detalle que permitan superar al Atlas de la Misión Corográfica.


Entre tanto la Sociedad Colombiana de Ingenieros publicaba en sus anales las efemérides astronómicas para lograr ese cometido. En el Número 57 publicado en 1892, Julio Garavito Armero presenta una serie de artículos titulada “Determinación Astronómica de Coordenadas Geográficas”, donde contempla los métodos más apropiados para determinaciones en latitudes bajas, usando teodolito de hilos micrométricos, lo cual modifica el método Talcott.

En 1902 se crea por decreto la Oficina de Longitudes, y entonces a partir de ahí todas las poblaciones del país referirán sus coordenadas al Observatorio Astronómico, creándose una única base para la definición geográfica del país. La Oficina de Latitudes cuenta entonces con las secciones de astronomía y geodesia, de topografía y de niveles, mientras la Oficina de Historia Natural cuenta las secciones de biología y de minería.

Se usarán el Método de Talcott modificado por Garavito y la señal telegráfica con el Observatorio Astronómico, para calcular y reportar las coordenadas a lo largo y ancho del país, con errores que deben ser inferiores a 0,3 seg de tiempo en longitud y a 0,5 seg de arco en latitud. Estos resultados se publican en 1918 y 1921.

El origen de La Oficina de Longitudes parte de la necesidad de delimitar la frontera con Venezuela, como consecuencia del laudo arbitral de la Reina regente de España, en 1891. Para determinar los puntos arcifinios y naturales que servirán de hitos, en nombre de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, Ruperto Ferreira, Modesto Garcés y Julio Garavito elaboran un completo proyecto que incluye telegrafía portátil. Igualmente, la Oficina de Longitudes da posición astronómica a los hitos fronterizos con Brasil y Perú. Jorge Arias de Greiff destaca que el método de Garavito es un perfeccionamiento de uno ideado por el mexicano Díaz Cobarrubias y cuyo proceso de cálculo lo mejoró el insigne matemático venezolano Francisco José Duarte, en Venezuela.

El 20 de Agosto de 1903 en el Observatorio Astronómico se instala la Sociedad Geográfica de Colombia. En 1905 en la Escuela de Ingeniería se gradúan Tomás Aparicio, Belisario Ruiz Wilches y Jorge Álvarez Lleras. En 1934 por iniciativa de Belisario Ruiz Wilches se establece el Instituto Geográfico y Militar con el propósito de lograr la cartografía del País, a partir de la aerofotografía. Así surge Scadta abriéndose este camino pionero en América ya iniciado en Ecuador.

Aparte de los instrumentos de Scadta, llega al Ministerio de Obras Públicas de Colombia un estereoautógrafo marca Wild, y para la Facultad de Matemáticas e Ingeniería un aereocartógrafo marca Photogrametrie. Ambos equipos se instalan en el Observatorio Astronómico y más tarde se trasladan al Instituto Geográfico. De otro lado, para el soporte de la aereofotogrametría, se inicia el establecimiento físico de la red de apoyo, con lo cual la geodesia astronómica será la actividad fundamental para desarrollar una triangulación de primer orden a lo largo y ancho del país.

En 1930 Jorge Álvarez Lleras debe hacer una nueva determinación del Observatorio Astronómico para el datum, usando un anteojo de pasos Gustav Heyde y un micrómetro modificado por la Casa Filotécnica de Milán, obteniendo 4º 35´ 56” de latitud Norte (contra 4º 35´ 55”.19 de Garavito en 1897) y 74º 04´ 51”.30 de longitud Oeste. Hasta acá los trabajos del Instituto Geográfico Militar y Catastral, pues en adelante se recurrirá a métodos estandarizados y exógenos.


4. JULIO GARAVITO ARMERO (1865-1920).

Volviendo a Julio Garavito Armero, este bogotano ingresa de 22 años a la Escuela de Ingeniería, y en 1891 se gradúa de profesor en Matemáticas y de Ingeniero Civil. Un año después, en 1892, es Director del Observatorio Astronómico y se le confieren las cátedras de mecánica racional y de astronomía en la Escuela de Ingeniería. Más adelante trabajará su Método Talcott y aportará a la geodesia, pero también tratará temas como la relatividad de Albert Einstein, y hará trabajos de astronomía observacional y de astronomía dinámica.

Aplica el método de Olbers para determinar las órbitas de los cometas de 1901 y 1910, usando registros de observación suyos. Preside la comisión para la observación del eclipse de Sol de 1916, visible en Quibdó, Medellín Puerto Berrío y Bucaramanga, para lo cual observa desde Puerto Berrío, y por telégrafo trabaja la parte analítica sobre esta actividad con Jorge Álvarez Lleras, Julio Garzón y Santiago Garavito y otros, en Medellín y Bogotá.

Pero señala Jorge Arias de Greiff que pasados los siglos XVII, XVIII y primera mitad del XIX, brilló Julio Garavito Armero en una de las mayores conquistas de la mente humana: la astronomía dinámica, materia que sirvió para la confección de las tablas y efemérides que prestaron apoyo a exploradores y navegantes. Según Arias de Greiff, valen las menciones de las teorías dinámicas de Jacobi y Hamilton aplicadas por Delaunay al movimiento de la Luna, así como los trabajos de Leverrier y Newcomb complementando las teorías del movimiento planetario, para ponderar el trabajo inconcluso del más importante astrónomo de la historia de Colombia, titulado “Fórmulas Definitivas para el Movimiento de la Luna”.

Además de haber logrado demostraciones originales de teoremas relativos al cambio de variables canónicas y trabajos empleando estas variables al método Hamilton –Jacobi para órbitas elípticas, y de haber desarrollado una expresión para el complejo "problema de los tres cuerpos", con las “Fórmulas Definitivas para el Movimiento de la Luna”, Julio Garavito quiso alcanzar un instrumento teórico de gran utilidad para preparar efemérides como complemento del cronómetro en la determinación de longitudes.

La mayor complejidad del ya difícil problema radica en la aceleración secular de la Luna, demostrada por el astrónomo inglés Edmond Halley, y en el tratamiento de los errores observacionales, dada la incertidumbre de la fuente que los explica. En 1802 el matemático francés Simon Laplace demuestra la fuente teórica de esa aceleración. En 1827 el francés Marie-Charles Damoiseau las calcula usando métodos numéricos. En 1832 el astrónomo Giovanni Plana elabora un método de rápida convergencia para obtenerlas. En 1846 el científico Pontecoulant (Louis Gustave le Doulcet) elabora otra teoría y hace lo propio por otro difícil camino.

En 1860 y 1867 el francés Charles Delaunay avanza en otro método elegante para representar el movimiento lunar instantáneamente, dado que algunos elementos de la órbita cambian continuamente. En 1864 el danés Peter Andreas Hansen se toma 30 años par desarrollar una teoría más práctica aunque menos elegante, la que se usa hasta 1920. En 1877 George William Hill trabaja una teoría usando un modelo ingenioso.

Finalmente, en 1896, aparecen los trabajos del norteamericano Ernst William Brown en los que se incluye un término empírico para ajustar los cálculos a la deriva del movimiento lunar observado, cuyas tablas finales salen apenas en 1919. Garavito Armero, que no conocía la naturaleza del movimiento, se ocupa en detallar la deriva explicándola como una función en términos del movimiento medio del Sol, y de la diferencia del movimiento de la Luna y el Sol; usa para el efecto la ecuación de la órbita variacional empleando el método de G.W. Hill que emplea coordenadas rectangulares, denominado por Poincaré “Soluciones Periódicas de Primer Género”.

Hubiera alcanzado su tarea Julio Garavito, pero muere en Marzo de 1920 a la edad de 54 años. Al entrar en escena los computadores se sustituyen los cálculos de tablas lunares para las efemérides basados en el empleo de los logaritmos: Wallace Eckert como director del laboratorio de la empresa Watson, dirigió la construcción de un número de computadoras innovadoras para realizar cálculos astronómicos, incluyendo la calculadora electrónica de la secuencia selectiva SSEC (1949) y la calculadora naval de la investigación de la artillería NORC (1954. Este profesor de astronomía y pionero de la computación también se hizo famoso por sus cálculos para las misiones Apolo a la Luna.

Por recomendación del Observatorio Astronómico, organismo con el cual Colombia adhiere a la Unión Astronómica Internacional en 1967, el nombre de Julio Garavito Armero se asigna al cráter de la cara oculta de la Luna ubicado en 47º,6 Sur y 156ª,7 Este. Hoy 5 cráteres, éste y otros cuatro más vecinos, llevan estos nombres: Garavito S, C, D, Q, y Y.

El nombre de Francisco José de Caldas no quedo incluido por la restricción de la Unión Astronómica Internacional para los héroes militares, políticos y filósofos propuestos, con menos de 200 años de muertos; y así fue como se presentó la candidatura del “Sabio Caldas” por Jorge Arias de Greiff.

A la muerte de Garavito asume la dirección del Observatorio Astronómico Jorge Álvarez Lleras, después de realizar su viaje a EE UU y Europa en 1919 para conocer sobre el funcionamiento de los servicios meteorológicos, y con el propósito de organizar el Servicio Meteorológico Nacional creado en la Ley 74 de 1916.

Pero es época del gobierno de Marco Fidel Suárez, y el Observatorio será entregado a los religiosos del Observatorio del Ebro en España, como también el Servicio Meteorológico Nacional al Padre Simón Sarasola del Colegio San Bartolomé, a pesar de la polémica surgida por semejantes medidas, entre el gobierno y la Sociedad Colombiana de Ingenieros. En 1921 empezó la observación sismológica en Colombia, por iniciativa de los padres Enrique Pérez Arbeláez quien fuera el Fundador y Director del Observatorio Meteorológico Nacional del Colegio de San Bartolomé de Bogotá, y por el Padre Sarasola.

En 1930 cambia la suerte del Observatorio Astronómico con la llegada de Enrique Olaya Herrera al poder: asume Jorge Álvarez Lleras su dirección y desarrolla el bitelescopio de reflexión, un instrumento de utilidad para el estudio del eje polar y la rotación terrestre. Además, concluida la II Guerra Mundial, aparecen otros aparatos de las casas europeas que se originan en este proyecto. Pero en 1947 decae la salud de Álvarez Lleras, quien muere un lustro después.

Ahora el nuevo director del Observatorio Astronómico es Belisario Ruiz Wilches, quien ha pasado por el Instituto Geográfico como uno de sus principales gestores, y de ahí a la Escuela de Ingeniería donde creó el Observatorio Geofísico. Desde el Observatorio Astronómico emplazado en los predios del actual Palacio de Nariño, Ruiz Wilches crea una estación astronómica en los predios de la Universidad Nacional de Colombia, equipada con un telescopio Zeiss de 30 cm de diámetro y 300 cm de distancia focal, de montura ecuatorial adaptada; este instrumento comprado a Francia había pertenecido al Observatorio de Marsella.


5. ULTIMOS AÑOS: la creación de la Escuela.

La Universidad Nacional de Colombia, institución que tiene a su cargo el histórico observatorio de 1805 y su propio observatorio astronómico, adscritos a su Facultad de Ciencias, construido hacia 1947 y ampliado en 1952, ubicado en su propio campus y equipado con un refractor apocromático Zeiss-Secretan F15 con 4 elementos de 20 cm y 3 m de distancia focal y con un reflector Smith Cassegrain F10 de 16”. Ahora la ciudad capital se ha expandido sobre los potreros y el brillo citadino ha contaminado el cielo por todos los costados del lugar, por lo que las posibilidades del modesto equipo han terminado completamente. En los años siguientes asume la dirección del Observatorio Astronómico Nacional Jorge Arias de Greiff, quien trabaja el proyecto de un observatorio ubicado finalmente en la vecindad del Parque Natural de los Nevados, aprovechando los espacios académicos de la reforma Patiño que amparada por el programa Alianza para el Progreso, priorizaba la incorporación de las disciplinas en una educación superior, antes centrada en las profesiones, como estrategia para abatir en el futuro el modelo de dependencia tecnológica.

Dentro de esa política, desde 1979 hasta 1984 el plan quinquenal sigue en marcha y bajo el liderazgo de Jorge Arias de Greiff se hace la prospección de los sitios potencialmente aptos en Colombia para montar un observatorio astronómico de importancia. Finalizando el gobierno de Belisario Betancur el proyecto alcanzó a ingresar al COMPEX y como fórmula de apalancamiento, el trueque cafetero sería la forma de pago para adquirir un telescopio en la República Democrática Alemana, equipado con un espejo de 100 cm de diámetro, tipo Ritchey-Chretien, para no repetir lo que hay en Venezuela. El lugar para instalar el preciado equipo, estaría 10 km al Este del Nevado del Tolima y 1 km al Norte de él.

Pero en 1986 durante el gobierno de Virgilio Barco, las prioridades internacionales en materia de políticas de desarrollo cambian del enfoque relacionado con la dependencia tecnológica hacia los problemas de las necesidades básicas insatisfechas, y también las del país en esta materia. Además, los sucesos del Palacio de Justicia y del desastre de Armero asociado a la erupción del Ruiz, y posteriormente la crisis del café que afecta a la Federación Nacional de Cafeteros quien había colaborado ya en los Planetarios de Bogotá y Medellín, hacen que el proyecto por esa vía se detenga. Entonces mientras la suerte para Colombia queda limitada a las posibilidades de Colciencias, y alineada a sus requerimientos el equipo de astrónomos del Observatorio Astronómico Nacional decide trabajar el desarrollo de sus programas de posgrado en tres líneas de investigación: Astronomía Fundamental, Astronomía Estelar y Astronomía Galáctica.

Como resultado de estas actividades, el Observatorio Astronómico cuenta ahora con una Especialización y una Maestría en Astronomía, además de un importante número de publicaciones en revistas indexadas fruto de la investigación, como de textos de astronomía y de otras actividades de apoyo y promoción de la astronomía, con reconocido liderazgo nacional. Y recientemente, se ha creado en Medellín el primer pregrado en Astronomía de país por la Universidad de Antioquia bajo el liderazgo del Astrofísico Jorge Zuluaga, para iniciar labores en 2009. Entre otros hechos, merecen mención el proyecto para poner en órbita el primer satélite Libertad 1 logrado el 19 Jun 2007 por el Observatorio Astronómico de la Universidad Sergio Arboleda bajo la dirección del Astrónomo Raúl Joya O., la depurada técnica desarrollada para la captura de imágenes y videos de algunos cueros celestes por el Astrónomo Alberto Quijano V, en las observaciones del Observatorio Astronómico de la Universidad de Nariño, y la distinción que le ha hecho la Unión Astronómica Internacional al astrónomo colombiano Antonio Bernal González, al dar su nombre al asteroide 2005 AK del Cinturón Mayor que desde el 27 de abril de 2009 se denomina 198592 Antbernal, por su labor divulgativa y técnica en el Observatorio Fabra de la Asociación Astronómica de Castelldefels, en Barcelona.

Hoy día, en Colombia sobresalen varios astrónomos y astrónomas, con oficio en reconocidos proyectos de varios observatorios y centros de investigación de las naciones más desarrolladas del planeta, y otros más que conforman grupos académicos debidamente acreditados en Colciencias, acometiendo labores que ponen en alto al país o que aportan a la construcción de la Nación. Por mencionar algunos: la Geóloga Planetaria Adriana C. Ocampo del “Jet Propulsion Laboratory” de Nasa, el Astrofísico David Ardila Arzayús, vinculado como investigador del telescopio espacial Spitzer y quien hizo parte del equipo de investigadores del COBE cuyos líderes recibieron el Nóbel de física en 2006, y el Cosmólogo Profesor Juan Manuel Tejeiro del Observatorio Astronómico Nacional de la U.N. de Colombia.

Para la organización de la astronomía del país, la Red de Astronomía de Colombia RAC propuesta en 1992 en Pereira y creada en 1993 en Barranquilla, congrega a cerca de medio centenar de grupos de astrónomos aficionados y profesionales de todo el país. También desde julio de 2006 Colombia ha creado la Comisión Colombiana del Espacio CCE, con el objeto de fortalecer el conocimiento sobre la Tierra y el espacio ultraterrestre mediante la utilización de tecnologías modernas que pretenden invertir en conocimiento geoespacial, y con la aspiración de lograr un satélite colombiano en 2011.


6. DOS LECCIONES Y DOS DESAFÍOS.

No parece equivocada una percepción que señale como los dos hechos científicos más relevantes en la corta historia de Colombia, de un lado, la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada encomendada al sabio y eclesiástico español José Celestino Mutis (1732-1808), y del otro la Misión Corográfica para la naciente República encomendada al militar y geógrafo italiano Agustín Codazzi (1793-1859).

En el primer caso, si bien el sabio Mutis logró plasmar un valioso registro escrito y gráfico, de alta calidad, conteniendo un inventario de variados recursos naturales como la biota andina, entre otros, también hoy requerimos avanzar en una tarea similar que se ocupe de la extensión de ese conocimiento estratégico, que podríamos denominar de la “economía verde”, investigando el potencial de nuestra biodiversidad para asegurar con él la soberanía de la Nación en la propiedad de patentes, y hacer frente a la amenaza asociada a la apertura de los mercados y a la “reprimarización” de nuestra economía.

Y en cuanto al fundamental legado geográfico del emblemático General Codazzi, responsable de la elaboración de las cartas de nuestro territorio y quien logró además la identificación de las grandes regiones culturales de la Patria, debe añadirse que hoy es evidente el retrazo en nuestra cartografía temática, tanto analítica como sintética, y de detalle, para no mencionar los profundos vacíos existentes en la definición y caracterización de las variantes regionales de esta Colombia, pluricultural y ambientalmente diversa, que indudablemente va cambiando y evolucionando sin que quede registro de lo que ha ocurrido para advertir tendencias, potencialidades y problemáticas.


7. BIBLIOGRAFIA DE BASE.

ACADEMIA COLOMBIANA DE HISTORIA. Historia Extensa de Colombia. Vol. 24 Las ciencias en Colombia: Geografía, Cartografía". Edit. Lerner. Bogotá, 1974.

ALVAREZ LLERAS, Jorge. Reseña histórica del Observatorio Astronómico y Meteorológico de Bogotá. Revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. 1938).

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_____________. La obra de Garavito y el Observatorio Astronómico”. Revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. 1938. (Bogotá).

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ARBOLEDA, Luis C. El perfil de la ciencia en América. Mutis entre el rigor wolffiano y la intuición cartesiana. En: Saldaña, J.J. (ed) Cuadernos de Quipu, No. 1, México, 1986.

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Biblioteca Banco Popular. Francisco José de Caldas, el hombre y el sabio. Su vida - su obra. Bogotá, 1978.

BELTRÁN PEÑA, Francisco. Los Muiscas. Pensamiento y Realizaciones. Edit. Nueva América. Bogotá, 1987.

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CODAZZI, Agustín. Memorias de Agustín Codazzi. Caracas, Univ. Central de Venezuela. Venezuela, 1970, en: http://www.lablaa.org/blaavirtual/geografia/codazzi-1/indice.htm

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MANZANO MANZANO, Juan. Colón descubrió América del Sur en 1494. Academia Nacional de la Historia. Caracas, 1972.

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SCHUMACHER, HERMANN A. Codazzi, un forjador de la cultura. Traducción, Ernesto Guhl. Bogotá, Ecopetrol, 1988.

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YÉPEZ, Ernesto: Editor. Algunos aportes para el estudio de la historia de la ciencia en el Perú. CONCYTEC. Lima, 1983.


8. NOTAS

Este documento articula dos trabajos:
Guía Astronómica: La astronomía en Colombia, Gonzalo Duque Escobar. Manizales 1998, en: http://www.geocities.com/guiaastronomica/anexo6_astronomia_colombia.htm

IYA 2009 invita a Descubrir el Universo desde Colombia, Gonzalo Duque Escobar. Manizales 2009, en:
http://godues.blogspot.com/2009/01/iya-2009-invita-descubrir-el-universo.html


9. IMAGEN

El OAN. Fuente: Observatorio Astronómico Nacional, Bogotá. Don Pacho, en http://img88.imageshack.us/img88/3855/astronomicalobservatory01s2wv.jpg

Manizales, Julio 9 de 2009.

*Gonzalo Duque Escobar: Profesor Especial de la Universidad Nacional de Colombia, Ex-Presidente de la Red de Astronomía de Colombia RAC y Director del Observatorio Astronómico de Manizales OAM.

3/07/09

INDICADORES DE LA ACTIVIDAD CIENTÍFICA EN COLOMBIA



Por: Gonzalo Duque-Escobar

Resaltemos que más de la mitad de las páginas de nuestras Circulares de la Red Colombiana de Astronomía RAC, consignan las variadas actividades y los motivantes eventos programados por la RAC y sus asociados, relacionados la difusión de la astronomía y ciencias afines, en curso o previstas para el segundo semestre de 2009, en el país.

Pero además de estas actividades, importantes y necesarias, vale la pena preguntarnos, primero, por las de investigación y desarrollo en cada área del conocimiento, y segundo por la dinámica en ciencia, tecnología e innovación de Colombia. Evidentemente, casi todas estas actividades de capital importancia para la construcción de la Nación, se realizan en nuestras instituciones de educación superior, aunque lamentablemente poco se difunden por vías como ésta.

Respecto a lo primero, en relación con la investigación ha aparecido el Indicador DIP que entrega El Observatorio de la Universidad Colombiana para presentar el Desarrollo Investigativo Propio DIP, y en el cual se contabiliza la proporción de grupos inscritos ante Colciencias en relación con el número de programas de pregrado y posgrado de dichas instituciones; sería conveniente un indicador que contemplara grupos académicos registrados por programas, pero en las diferentes áreas del conocimiento, y que igualmente se hiciera un indicador para publicaciones indexadas en Colombia, por cada área.

Y en relación con la dinámica de esta actividad, vale la pena reconocer que hoy el presupuesto de la investigación en el país por primera vez avanza para acercarse al mínimo deseable del 1% del PIB, y que en los resultados de la medición de grupos de investigación del año 2008 presentados ahora por Colciencias, observamos que se duplicó el número de grupos de investigación registrados en la Plataforma ScienTI de Colombia, mostrando un incrementó en 34.5% los grupos de investigación clasificados y un interesante aumentó en la calidad de la producción científica del país.

Ed. Circular RAC 522. Desde el OAM,
http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales/
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Imagen: http://www.newsmatic.e-pol.com.ar/usr/482/3316/expedicion_botanica.jpg

25/06/09

A PROPÓSITO DE KAGUYA: CIENCIA Y CONTAMINACIÓN EN LA LUNA



Por: Gonzalo Duque-Escobar

Con prometedores resultados se van desarrollando la misiones de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial del Japón JAXA, que anteceden al emblemático proyecto nipón que intentaría una misión tripulada a la Luna: se trata ahora de la sonda lunar Kaguya lanzada para estrellarse cerca del polo sur de la Luna, buscando con el impacto generar una nube de polvo para determinar los efectos a lo largo del tiempo de la radiación y el impacto de micrometeoritos, en el suelo lunar. Efectivamente, estamos conociendo las impresionantes imágenes en alta definición de nuestro satélite natural enviadas por la sonda, el impacto se dio y la nube de polvo aparentemente pudo ser observada desde la Tierra.

El nombre de esta sonda, recuerda a la hermosa princesa Kaguya-Hime, (Princesa Luz Brillante) encontrada en una mata de bambú aquí en la Tierra por un venerable anciano japonés; y que ya adulta, habiendo logrado el sueño de regresar al satélite natural de la Tierra, su hábitat natural, en venganza por las decisiones del emperador del país oriental que quiso retenerla, transforma al Fuji en un volcán para que bañe de fuego esas tierras en la Isla de Honsu.

La JAXA creada en octubre de 2003 por la unión de la Agencia Nacional de Desarrollo Espacial NASDA, el Laboratorio Nacional Aeroespacial de Japón NAL y el Instituto de Ciencia Aeronáutica y Espacial ISAS, tras un fallido lanzamiento del cohete H-IIA en noviembre de 2003, 15 meses después logró poner en órbita un satélite con su cohete H-2A lanzado desde el Centro Espacial de Tanegashima, entre otros logros significativos y dificultades.

Pero a la par, con los indiscutibles beneficios de la misión amerita hacer una reflexión adicional sobre la noticia: y es que, cuando en aras de la ciencia y el progreso también hemos llenado de basura el espacio exterior circundante del planeta, ahora que avanzamos sobre la Luna debemos preguntarnos hasta dónde podemos llegar, quién puede conocer, regular y aprobar los procedimientos y qué riesgos insospechados se corren con la contaminación aparentemente inocua. Sabemos que la chatarra espacial es un tema de preocupación que comenzará pronto a tomar importancia, puesto que las colisiones a velocidades orbitales amenazan satélites artificiales en funcionamiento y misiones de astronautas, y también que el manejo del problema es complicado y costoso. ¿Pero en el caso de la Luna qué?

Ed. Circular RAC 521. Desde el OAM, http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales/

Imagen: http://astroantropologo.blogspot.com

19/06/09

¿QUÉ HACER CON LOS HIJOS EN VACACIONES?



Por Gonzalo Duque-Escobar

¿Qué hacer con los hijos en estas vacaciones? Se trata de encontrar una forma eficiente de organizarles su tiempo, sin que esto gravite rompiendo en ellos la rutina de estudio necesaria para continuar el trabajo escolar, pero logrando a la vez que no se aburran con el descanso a medida que pasan los días, y sobre todo, que las actividades resulten de utilidad y conveniencia para el desarrollo físico, social y cultural de ellos.

Iniciando las ansiadas vacaciones escolares de junio, la mayoría de los padres no hemos podido programar las vacaciones de los hijos en familia, tal cual lo hacemos a final de año, dado que estas no coinciden con el período regular de las nuestras y que no hemos considerado la importancia de hacerlas aprovechables. Y mientras ellos han estado pensando, soñando, esperando y planeando, su descanso, nuestra idea ha sido otra: que los niños tengan todo el día libre en la casa, sin crear problemas, y nada más.

Para prevenir el aburrimiento o el descontrol de los hijos: que ellos hagan lo que quieran y cuando quieran, que consuman el tiempo del periodo de receso escolar durmiendo y destinando largas horas de televisión y computador sin ton ni son, habrá que empezar por poner cierto orden en casa para permisos y horarios de salidas, por asignar responsabilidades en las tareas de la casa y de horas de lectura orientada y preferiblemente acompañada, además de organizar cierto plan integral y de fondo.

El plan de fondo, debe incluir varios aspectos: el estimulo para el deporte manteniendo una rutina en sus actividades y de ser posible, eventuales salidas en grupo o en familia que signifiquen el contacto con la naturaleza; también, debe fomentar las relaciones sociales buscando que los hijos visiten parientes, amigos y compañeros, cuidando la naturaleza y conveniencia de lazos de amistad y camaradería; y finalmente, debe tocar el campo intelectual, buscando que ellos puedan aprender cosas que no sean propiamente de repaso escolar, como cultivar aficiones personales y explorar el mundo del arte y la ciencia, motivando o construyendo sus intereses culturales.

Desde el OAM, Ed. Circular RAC 520.
http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales/

Imagen: Niños Pintando de Merello. www.merello.com

12/06/09

EDUCAR EN CIENCIA&ARTE PARA LA PAZ Y EL TRABAJO



Por Gonzalo Duque-Escobar

Dos temas de interés vital en la educación: el rol de la ciencia y del arte en la educación técnica y tecnológica para la competitividad y en la formación en valores para la convivencia, bajo el presupuesto de que la educación como factor de desarrollo social, debe articular la ciencia y el arte para dar una respuesta efectiva a las grandes necesidades de la Nación.

El de ciencia y arte en la educación para la competitividad, como asunto que debe partir de las políticas públicas y orientaciones generales del ministerio, diseñadas para que las instituciones de educación incorporen en sus planes de desarrollo las líneas de acción y los programas específicos de educación técnica y tecnológica, pasa por el desarrollo de la creatividad de los educandos. Y de ser así, para que este desarrollo se logre, el proceso formativo debe conocer la función que desempeñan las artes en el desarrollo humano, y contemplar metodologías para adaptar las diferentes didácticas y estructurar la creatividad o los modos de conocimiento.

Y para el tema de la de la ciencia y del arte como factor útil para la formación en valores para la sana convivencia, basta señalar que, de acuerdo con el significado amplio de la cultura, la ciencia como conocimiento sistémico es la que permite el creciente desarrollo de la tecnología, que de acuerdo con su estructura simbólica actúa de una u otra forma como causa primera de las transformaciones sociales, económicas y políticas, que subyacen en la problemática de los cambios sociales de la época.

Urge, en consecuencia, fortalecer desde la escuela, pasando por los niveles de la educación media y llegando hasta la formación superior, el concurso de los diferentes actores sociales para lograr una educación mediada por el arte y la ciencia, y para la cual debe recurrirse al trabajo interdisciplinario e interinstitucional, buscando el concurso de pedagogos e investigadores que le apunten a una revolución educativa, útil para el trabajo y para la paz.

Desde el OAM, Ed. Circular RAC 519.
http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales/
Imagen: www.smcr.fisica.unam.mx

PANORAMA HISTORIC0 DE LA GEOLOGIA COLOMBIANA ENTRE 1880 Y 1980.



Por Armando Espinosa Baquero.

La historia de la geología y de los estudios geológicos en Colombia entre 1880 y 1980 presenta particular interés por cuanto en el período tienen Lugar acontecimientos diversos que van desde las últimas expediciones científicas europeas, que caracterizaron el siglo XIX, hasta los modernos adelantos de los últimos años. También ocurren en el intervalo grandes desarrollos en materia de minería, ingeniería y recursos energéticos, como son el nacimiento y desarrollo de la industria petrolera, la construcción de la red de comunicaciones, y la implantación del sistema hidroeléctrico, en los cuales la geología colombiana tuvo participación directa. En el aspecto institucional asistimos a la completa evolución de las estructuras a partir de la primera instituci6n geológica, la Escuela de Minas de Medellín, con la posterior creación de toda una serie de instituciones y ramas del poder público: Comisión Científica Nacional, Ministerio de Industrias, Servicio Geol6gic0, Ministerio de Minas y Petróleos, Ecopetrol, Instituto Geofísico, y varias facultades de geología y escuelas de minas.


LAS ÚLTIMAS EXPEDICIONES CIENTIFICAS

Los primeros adelantos en el progreso del conocimiento geológico en Colombia fueron fruto de las expediciones científicas del siglo XIX, iniciadas por Humboldt (1801) y continuadas por Rivero-Boussingault (1823-1 833), Karsten (1844-1 856), y Hettner (1 882-1 884). En ellas la participación nacional fue muy limitada, exceptuando el aporte de Joaquín Acosta y las buenas intenciones de la Comisión Corográfica, que por razones económicas no pudieron concretizarse. Si los trabajos de Humboldt sentaron las primeras bases para la geología colombiana, el aporte fundamental del siglo XIX lo constituyen los trabajos de Hettner, y sobre todo de Karsten. Su Geologie de I'ancienne Colombie Bolivarienne, publicada en Berlín en 1886, es el primer gran clásico de los estudios geológicos en Colombia. Alfred Hettner por su parte publicó en 1892 La Cordillera de Bogotá, obra polifacética donde abundan datos geográficos, geológicos y botánicos. Dos colombianos ilustres, Joaquín Acosta y Ezequiel Uricoechea, hacen también contribuciones importantes en la misma época. El primero trabaja esporádicamente con la Comisión Corográfica y con Karsten, y publica además algunos trabajos en Europa; el segundo, químico y mineralogista, funda la Sociedad de Naturalistas Neogranadinos y la revista Contribuciones de Colombia a las Ciencias y a las Artes (1 859- 186 l), y escribe un importante tratado titulado Elementos de Mineralogía, que no logra publicar. A1 final del siglo ya las mayores expediciones han terminado, y solamente se desarrollan algunas menores relativamente especializadas, como las de Reiss y Stubel (1 867-1 868), Sievers (1888), y Stille (1906). Característica de todas las expediciones es el haber publicado sus resultados en Europa, en idioma francés o alemán, con muy poca o ninguna difusión en Colombia, factor que no podía contribuir a1 desarrollo de una ciencia nacional. Sin embargo ya a1 terminar el siglo varios colombianos han adquirido sólida formación geológica en Europa o en los Estados Unidos, y van a ser los verdaderos impulsores de la geología colombiana. Don Vicente Restrepo estudió geología, minería y metalurgia en Paris y en Freiberg, fundó un laboratorio químico en Medellín, y escribió un importante estudio sobre la minería colombiana, el Estudio sobre las minas de oro y plata de Colombia. Don Tulio Ospina fue fundador y guía de la Escuela de Minas de Medellín y autor de trabajos fundamentales sobre la geología de Colombia.

LA ESCUELA NACIONAL DE MISAS.

Antioquia, región de larga tradición minera y de vocación industrial, sintió ya en la segunda mitad del .siglo XIX la urgente necesidad de una institución de enseñanza de la geología y la minería. Después de varios ensayos y antecedentes se logró en 1886 la fundaci6n de la Escuela Nacional de Minas, que empezó sus labores en 1887 con veintidós estudiantes, para convertirse en algunos años en la principal institución científica de Colombia. Nunca se insistirá suficientemente en la importancia de la Escuela de Minas en el proceso de desarrollo de la ciencia colombiana, como principal centro de docencia y único instituto de investigación durante cincuenta años aproximadamente. Los primeros pasos no fueron fáciles sin embargo, y la escuela tuvo que ser cerrada varias veces por falta de personal pero tomó a principios del siglo, bajo la dirección de don Tulio Ospina, un impulso decisivo con notable desarrollo de la geología y la minería. En 1906 se anexa la Escuela a la Universidad de Antioquia; recobra su independencia de 1911 a 1940, cuando con el nombre de Facultad Nacional de Minas es adscrita a la Universidad Nacional. La construcción de la sede de Robledo data de 1940.

Aunque la Escuela desarrollo los diversos campos de la ingeniería, conservo su vocación geológico-minera gracias a la obra de científicos como Tulio Ospina, Juan de la Cruz Posada, y Roberto Wokittel. Notable entre todos fue don Tulio Ospina, ingeniero de minas de la Universidad de California y fundador de la Escuela. Su libro titulado Reseña de la Geología de Colombia, especialmente de Antioquia, publicado en 1911, es una obra fundamental en la historia de los conceptos geológicos en Colombia. Juan de la Cruz Posada, también alumno de la Universidad de California, fue no solamente brillante catedrático sino activo ingeniero y buen administrador. Su Bosquejo geológico de Antioquia fue publicado en 1936 en los Anales de la Escuela Nacional de Minas. El alemán Roberto Wokittel fue profesor de la Escuela en el campo de la geología económica.

EL MINISTERIO DE INDUSTRIAS Y LA COMISION CIENTIFICA NACIONAL.

Las primeras décadas del siglo XX se caracterizan en Colombia por el nacimiento de una incipiente industrialización, los primeros pasos para la creación de la industria petrolera, y la construcción intensiva de la red ferroviaria. El Ministerio de Industrias es creado en esta época para aunar todos los esfuerzos en el sentido de crear la estructura industrial del país, y a él corresponde desarrollar entre otros el ramo de la minería y de los asuntos petroleros. Dentro del Ministerio funciona una Sección Técnica que hacia 1930 es ya un pequeño Servicio Geológico, con geólogos (Enrique Hubach, Ricardo Lleras Codazzi, Emil Grosse), ingenieros de minas (Enrique Uribe White), y químicos (Guillermo Olaya Kohn). Entre los notables logros del
Ministerio está la creación de la primera publicación colombiana sobre asuntos geológico-mineros, el Boletín de Minas y Petróleos, cuyo primer número aparece en abril de 1929. En el Boletín se publican los estudios geológicos y mineros de la Sección Técnica, las leyes y decretos relacionados con el sector, los contratos firmados por el gobierno colombiano en materia de minería y de petróleos, y estadísticas de producción minera y petrolera, de tal suerte que esta publicación es una valiosísima fuente histórica sobre la geología y la minería de Colombia. El Boletín de Minas y Petróleos es publicado hasta 1950, y es reemplazado por el Boletín de Petróleos y el Boletín de Minas, que comienzan a aparecer en 1951 y 1954 respectivamente.

Segundo gran adelanto del Ministerio es la publicación a partir de 1933 de una importantísima serie, la Compilación de Estudios Geológicos Oficiales en Colombia, en la cual se dan a la luz las más importantes investigaciones hechas por la Comisión Científica Nacional y el Servicio Geológico, instituciones de las cuales se hablará más adelante. La compilación aparece hasta 1960, completando diez volúmenes que constituyen uno de los más importantes patrimonios geológicos del país, por cuanto en ellos se encuentran los principales trabajos de Robert Scheibe, Renjamin Alvarado, Enrique Hubach, José Royo y Gómez, y muchos otros.

Paralelamente con la Sección Técnica del Ministerio de Industrias empieza a funcionar la primera institución de investigaciones geológicas, la Comisión Científica Nacional, creada en 1917. Por falta de personal colombiano calificado la Comisión empieza a trabajar con científicos europeos principalmente. La Comisión funciona, con algunos altibajos, hasta 1940 cuando a1 crearse el Ministerio de Minas y Petróleos es reemplazada por el Servicio Geológico Nacional. Sus trabajos cubren vastos campos, tanto de la geología básica de Colombia como de la búsqueda de recursos mineros y de la ingeniería geológica. El geólogo alemán Robert Scheibe, establecido en Colombia desde 1914 al servicio de empresas mineras particulares, fue el primer director de la Comisión, y permaneció en el cargo, con una interrupción de dos años, hasta su muerte en 1923. Su obra científica sigue la línea teórica de Tulio Ospina y es de gran importancia en el progreso de la evolución de la geología básica de Colombia. De igual importancia es la del geólogo Emil Grosse, quien trabajó de 1920 a 1926 para los ferrocarriles de Antioquia en búsqueda de carbón. Resultado de esos años de investigaciones fue la magistral obra El Terciario Carbonífero de Antioquia, no superada hasta ahora. .Grosse paso a ser director de la Comisión Científica Nacional en 1927, y permaneció en Colombia hasta 1937, año en el cual regresó a Alemania. Sus principales publicaciones se encuentran en la Compilación de Estudios Geológicos Oficiales. El colombiano Ricardo Lleras Codazzi, por su parte, trabajo en la Comisión, en el Ministerio de Industrias, y en la Universidad Nacional, produciendo investigaciones de altísima calidad. Fue principalmente mineralogista y petrógrafo, y escribió importantes tratados entre los cuales el mas conocido es la Introducción al estudio de los minerales de Colombia, publicado en 1903.

EL DESARROLLO GEOLOGICO-MINERO DE LA DECADA DEL CUARENTA

En la década del cuarenta asistimos a una verdadera explosión en el desarrollo de la geología colombiana, por razones tanto de carácter externo como de carácter interno. La Segunda Guerra Mundial ha interrumpido numerosas actividades, incrementado la demanda de algunas materias primas minerales, y perturbando el abastecimiento de otras materias primas que Colombia importa. El país ha logrado por otra parte un cierto grado de industrialización, con creciente demanda de minerales y de energía eléctrica, y la necesidad de una red de comunicaciones más amplia, haciéndose necesaria una campaña de exploración minera sistemática y de reconocimiento geológico del territorio. Durante la década del cuarenta ocurren hechos importantes como la creación del Ministerio de Minas y Petróleos, y la fundación del servicio Geológico Nacional, de Ecopetrol (1951) y del Instituto Geofísico de los Andes Colombianos.

La creación del Ministerio de Minas y Petróleos se convirtió en una imperiosa necesidad en la década de los treinta, dado el desarrollo que habían adquirido la industria petrolera y la minería de carbón. El Ministerio fue creado en 1940, para trazar políticas de explotación de recursos mineros y petroleros, y para explorar en busca de nuevos recursos. Esta última tarea fue encomendada a1 nuevo instituto del Ministerio, el Servicio Geológico Nacional, fundado igualmente en 1940.

El aporte de la industria petrolera al desarrollo de la geología colombiana es de gran importancia en la medida en que los estudios hechos para la exploración petrolera son fundamentales para el conocimiento geológico de Colombia. Desde tal punto de vista son notables los trabajos de Beck, Garner, Castor, Wheeler, Butler,Oppenheim, Nygren, y muchos otros. La institucionalización de la geología del petróleo en Colombia ocurre en 1951 con la fundación de la empresa Colombiana de Petróleos, ECOPETROL, a1 terminar las primeras concesiones petroleras y deber tomar el país su control y explotación.

Simón Sarrazola S. J., funda en 1941 el Instituto Geofísico de los Andes Colombianos, adscrito a la Universidad Javeriana, entidad que se encargará de llevar el registro de la actividad sísmica del país, con una red básica de observatorios. Verdadero impulsor del instituto es Jesús Emilio Ramírez S. J., importante figura de la ciencia colombiana, director durante más de treinta años.

EL SERVICIO GEOLOGIC0 NACIONAL (1940 - 1969)

Con la creaci6n en 1940 del Ministerio de Minas y Petróleos se reemplaza la Comisión Científica Nacional por una nueva instituci6n adscrita a1 Ministerio, el Servicio Geológico Nacional. Sus funciones son levantar el mapa geológico del país, evaluar el potencial minero conocido, y explorar en busca de nuevos depósitos, y su creación coincide con la del Instituto de Fomento Industrial, entidad que auspicia grandes proyectos de explotación y utilización de recursos mineros. Las dos instituciones trabajan conjuntamente en proyectos como la Acería de Paz del Río, la Planta de Soda de Zipaquirá, Cementos Boyacá, y otros.

El Servicio Geológico empieza a funcionar con varias secciones: Estratigrafía, Paleontología, Petrográfica, Geología Económica, Ingeniería Geológica, Biblioteca, y Museo. El periodo 1940-950 corresponde a un desarrollo incipiente, que desemboca en una verdadera Edad de Oro, 1950 a 1960 aproximadamente. De 1953 a 1957 el Servicio toma el nombre de Instituto Geológico Nacional, a1 cual se anexan la Planta Metalúrgica de Medellín y los laboratorios de Fomento Minero de Pasto e Ibagué, pero sus funciones siguen siendo fundamentalmente las mismas. En 1957 el Instituto inicia la publicación del Boletín Geológico, la más importante revista científica de la geología colombiana, la cual sigue apareciendo en la actualidad.

Entre los numerosos científicos que trabajaron en el Servicio Geológico vale la pena destacar algunos de los más importantes. Enrique Hubach, nacido en Chile y de origen alemán, trabaja en Colombia desde 1923 hasta su muerte en 1968. En su obra, que quizá pueda ser considerada como la más importante de la geología colombiana en este siglo, tocó muchos aspectos de la geología del país pero sus principales aportes están en el campo de la estratigrafía y, parcialmente, en el de la geología económica. El austriaco Hans Burgl, traído por Hubach al Servicio Geológico, se destacó en las investigaciones paleontológicas y estratigráficas, mientras que el español José Royo y Gómez fue ante todo paleontólogo. A él se debe la creación y organización del Museo Geológico, valioso centro que ha seguido funcionando hasta la actualidad, inicialmente dentro del Servicio Geológico y posteriormente dentro de INGEOMINAS. Benjamin Alvarado fue, por su parte, el más notable geólogo colombiano del Servicio Geológico, del cual fue el primer director. Trabajó con Hubach y publicó importantes trabajos sobre la geología de Colombia.


DESARROLLOS RECIENTES

El desarrollo de la geología colombiana en la segunda mitad del siglo XX se caracteriza por la diversificación y la institucionalización de las investigaciones y de las actividades geológicas. Un primer paso en tal dirección es la fundaci6n de escuelas de geología, entre .las cuales hay que mencionar la carrera de Geología y Geociencias de la Universidad Nacional de Colombia (1956) y la Facultad de Ingeniería de Petróleos de la Universidad Industrial de Santander (1968).

De 1963 a 1968 paralelamente a1 Servicio Geológico funciona el Inventario Minero, institución que tiene como objetivo evaluar la riqueza del país, pero ante la falta de estudios básicos el Inventario debe limitarse a iniciar una cartografía sistemática. En 1969 son unidas tres instituciones: el Servicio Geológico Nacional, el Inventario Minero, y el Laboratorio Químico Nacional, para formar el Instituto Nacional de Investigaciones Geológico-Mineras, INGEOMINAS. Sus funciones son levantar el mapa geológico del país, evaluar los recursos mineros conocidos y explorar nuevos depósitos. De esta manera se institucionalizan las investigaciones geológicas sistemáticas en Colombia.

El número de revistas científicas especializadas en geología y publicadas en Colombia ha venido en creciente aumento desde cuando apareció, el Boletín de Minas. Actualmente se editan ocho revistas geológicas en diferentes institutos y universidades. Los congresos geológicos tienen similar desarrollo desde el primero, realizado en Bogotá en 1969. Colombia ha organizado varios congresos geológicos internacionales, entre ellos el Congreso Latinoamericano de Geología en 1985 en Bogotá.

Los geólogos colombianos han conformado varias sociedades, entre las cuales hay que señalar la Sociedad Colombiana de Geología, encargada de organizar los congresos geológicos en Colombia, la Asociación de Geólogos de la Universidad Nacional, AGUNAL, y la Asociación de Ingenieros Geólogos de Minas y Petróleos, AGEMPET. En 1974 se promulgó la Ley 9 que reglamenta el ejercicio de la profesión en Colombia.

LA GEOLOGIA Y EL DESARROLLO ECONOMIC0 DEL PAIS.

El aporte de la geología a1 desarrollo económico del país tiene sus antecedentes ya en la época colonial, desde el momento en que la minería tuvo que acudir a la geología, generalmente a un nivel rudimentario, para mejorar la explotaciones o para encontrar nuevos yacimientos. Donde José Celestino Mutis entendió el problema, hasta el punto de enviar con sus propios fondos a Clemente Ruiz a Suecia a estudiar minería y mineralogía, para luego emplearlo en las minas de El Sapo. Durante la independencia el mismo Francisco José de Caldas tuvo que dedicarse a la minería en Antioquia, para abastecer la fabrica de pólvora que había organizado en Rionegro por orden de Juan del Corral. Con las necesidades de la industrialización, el papel de la geología toma cada vez mayores proporciones y se vuelve fundamental a1 planificarse la red ferroviaria, el sistema hidroeléctrico, y el desarrollo de la gran industria. La época crucial en ese aspecto es la década del cuarenta, en la cual la geología se integra institucionalmente y en forma tangible al proceso de desarrollo técnico-industrial con la creación en 1940 del Ministerio de Minas, el Servicio Geológico Nacional, y el Instituto de Fomento Industrial.

La crisis originada por la Segunda Guerra Mundial creó una serie de necesidades, muchas de ellas relacionadas con el abastecimiento en materias primas minerales. El Instituto de Fomento Industrial tuvo precisamente como uno de sus objetivos desarrollar la minería para que esta a su vez pudiera suplir las necesidades de la industria en materias primas, lo cual explica el que entre los proyectos adelantados por el IF1 entre 1941 y 1973 el 27% corresponda a1 sector minero. Entre ellos los más notables son la Siderúrgica de Paz del Río, la Planta de Soda de Zipaquirá, y Cementos Boyacá. En estos casos y muchos otros más se contrató a1 Servicio Geológico para la ejecución de estudios de geología y cálculos de reservas. Similar participaci6n corresponde a la geología en el desarrollo de la industria hidroeléctrica y las grandes obras de ingeniería civil, en las cuales los estudios geológicos son necesidad imperiosa.

BIBLIOGRAFIA

DURAN, L. G., 1973 Reseña Histórica de la Geología en Colombia. En Historia Extensa de Colombia. Bogotá, Vol. 20, 1973.

ESPINOSA, A., 1984. Historia de las Investigaciones Geo1ógicas en Colombia. Notas a partir de la segunda mitad del siglo XIX Ciencia, Tecnología y Desarrollo. Vol. 8, p. 21 1-252 Bogotá.

GROSSE, E., 1926. Estudio Geológico del terciario carbonífero de Antioquia. Berlín. Dietrich Reiner, Editores.

KEHRER, G., 1933. El carboníaco del borde llanero de la Cordillera Oriental. Bogotá. Bol. de Minas y Petróleos Vol. IX, No, 45-54.

KARSTEN, H., 1886. Géologie de L'ancienne Colombie Bolivarienne, Venezuela, Nouvelle Grenade et Equateur. Friedlaender & Sohn. Berlín, 62 p.

LLERAS CODAZZI, R. 1903. Introducción a1 estudio de los minerales de Colombia, Bogotá Imprenta Nacional, 58 p.

OSPINA, T., 1911. Reseña sobre la Geología de Colombia y especialmente del antiguo departamento de Antioquia. Imp. La Organización Medellín, 102 p. Reeditada 1939 Tip. Sansón, Medellín, 128 p.

POSADA, J. C., 1936. Bosquejo Geológico de Antioquia. Medellín. Anales de la Escuela Nacional de Minas, No. 38,50 p.

REISS, E., STUEBEL, A. 1892-1899. Reisen in Sued-Amerika. Berlín, Geologische in der Republiblik Colombia I-II petrographie.

RESTREPO, ir. 19'9-1883. Estudio sobre las minas de oro y plata de Colombia. Anales de Instrucción Pública, Bogotá, Medellín. Quinta Edición FAES, 259 p.


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1- Ingeominas, Apartado Aéreo 695 Popayán.
2- Miembro de Número de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Repùblica de Colombia, y Director del Centro Documental de Sismos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Quindío

8/06/09

COLOMBO AMERICANO & UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA: IYA-2009 MANIZALES




La Universidad Nacional de Colombia y El Centro Colombo-Americano de Manizales, presentan en el Año Internacional de la Astronomía, IYA 2009 Manizales:

1- Ciclo de Conferencias "El Cielo para Todos":
PROGRAMA: “Los Albores de la Civilización”, “La Astronomía en Egipto y Grecia”, “La Astronomía en América”, “La Astonomía en la Edad Media”, “La Astronomía en el Renacimiento” “Isaac Newton”, “La Astronomía Moderna”, “La Astronomía en Colombia”
Junio 17 a Julio 9 de 2009 , en el Colombo Americano. Cupos limitados y sin costo.
Con el apoyo del Grupo de Trabajo del Observatorio Astronòmico de Manizales OAM.


2- Taller Infantil "Caminando por las Estrellas":
Junio 20 a Julio 11 de 2009, en el Colombo Americano. Cupos limitados y sin costo.
Con el apoyo del Grupo de Trabajo del Observatorio Astronòmico de Manizales OAM.


3- Exposiciòn del Observatorio Astronòmico Nacional "Ciencia y
Tecnologìa para el Paìs", Junio 11 a Agosto 6 de 2009, en el Colombo Americano (Palogrande) y sin costo.
Con el apoyo del Sistema de Museos y Patrimonio de la Universidad Nacional de Colombia, de la Sede Bogotá.

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El Ciclo de Conferencias "El Cielo para Todos" se inicia el mièrcoles, 17 de Junio y se dictarà todos los mièrcoles y jueves hasta el 9 de Julio, de 6:00 a 8:00 pm, en el Centro Colombo Americano de la carrera 24B No. 61A50, Palogrande.
Entrada Libre, previa inscripciòn: patricia.agudelo@colombomanizales.com o en el telèfono 8811525, ext 101.

El Taller Infantil "Caminando por las Estrellas", se inicia el sàbado, 20 de Junio y se dictarà todos los sàbados hasta el 11 de Julio, de 9:00 a 11:00 am, en el Centro Colombo Americano de la carrera 24B No. 61A50, Palogrande.
Entrada Libre, previa inscripciòn: patricia.agudelo@colombomanizales.com o en el telèfono 8811525, ext 101.

5/06/09

EL DIA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE



Por Gonzalo Duque-Escobar:

Hoy celebramos el día mundial del medio ambiente: temas como pobreza, desastres naturales, calentamiento global, contaminación, consumo energético y tala de bosques, no son suficientes para subrayar las grandes problemáticas ambientales, y en especial grandes desafíos de la época. ¿Acaso no serán también problemas ambientales la guerra, el terrorismo, la violencia y el hambre?; ¿y tampoco lo serán los temas de derechos humanos, de equidad, de empleo, de salud, de vivienda, de educación y de acceso a los bienes esenciales, cuando el consumismo y la opulencia de unos contrastan con la miseria de otros?

Si objetivamente, el medio ambiente es un sistema de relaciones muy complejas con gran sensibilidad a la variación de uno solo de sus factores, que provoca reacciones en cadena; subjetivamente, el medio ambiente es un estado de conciencia donde se percibe la fragilidad del medio y la contingencia del medio ambiente. Dado que el medio ambiente involucra la naturaleza y la cultura, el estudio del medio ambiente debe ser integral y su enfoque no se debe reducir a los temas tecnológicos y ecológicos: debe incluir, además de lo científico, lo simbólico, lo social y las demás dimensiones del desarrollo.

Cómo dejar de lado en esa mirada a 2.600 millones de pobres del planeta que también forzados por su situación deterioran el medio ambiente, ya que 1.600 millones de ellos no disponen de servicios básicos de saneamiento, sobre todo cuando, según el Banco Mundial, el número de pobres, es decir, de personas que no alcanza a satisfacer sus necesidades básicas, no sólo continúa creciendo sino que lo hace como consecuencia de procesos diferentes al crecimiento demográfico.

Y cómo desestimar la pérdida de los frágiles ecosistemas, no solamente causada por la población rural que debe presionar cada vez más los recursos de las zonas de la frontera agrícola como medio de subsistencia, sino también la causada por la contaminación industrial y urbana asociada al actual modelo de desarrollo, factor entre otros del cambio climático.

Desde el OAM, Ed. Circular RAC 518
http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales/

Imagen:www.monografias.com